domingo

FÁBULA - DE LOS DOS LOBOS


El jefe de una tribu Cheerokee le habla a su nieto acerca de la vida.
Le dice:
Una gran batalla está ocurriendo dentro de mí, es una lucha terrible.
Es una lucha entre dos lobos.
Uno de los lobos es el mal: él es el temor, la ira, el envidia, la codicia, la arrogancia, el resentimiento, la mentira, la soberbia, la culpa.
El otro es el bien: él es la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la humildad, la generosidad, la verdad, la compasión, la dulzura y la fé.
Esta misma pelea ocurre dentro tuyo y dentro de cada uno de nosotros.
El niño se queda pensando en lo que le había dicho su abuelo.
Pasado un tiempo le pregunta:
¿Qué lobo ganará?
El anciano mira a su nieto fijamente y contesta:
AQUEL AL QUE ALIMENTAS...


2 comentarios:

  1. Marisa Martín13.2.15

    Hola!
    He llegado a tu blog por azar; buscando imágenes de aves para un trabajo del colegio.
    Me ha encantado la fábula. Ciertamente siempre podemos elegir quién queremos ser. !Basta ya de excusas! Más de la mitad de nuestra vida nos la pasamos excusándonos: es que soy así... es que no he podido...
    Me gustaría contarte yo una historia que me contaron a mí hace poco...
    "Estaba un sapo en la orilla de una ribera tan tranquilo cuando se le acercó un ciempiés. Éste tenía la intención de cruzarla, pero no sabía nadar, así que le pidió al sapo que lo subiera sobre su lomo y que lo llevara. El sapo, sabiendo cómo se las gastan los ciempiés, le dijo que no, que no se fiaba de él. El ciempiés al final le convenció: le dijo que podía confiar en él al cien por cien. Así que el sapito lo subió en su lomo. Cuando iban por la mitad de la ribera... !oh! sintió el sapo el picotazo en su cuerpo; miró al ciempiés y con la mirada le preguntó... el porqué, a lo que el ciempiés le contestó: Chico... es el carácter."
    Cuando a mis alumnos les conté esta historia, les pedí que me dijeran lo que interpretaban de ella. Naturalmente algunos dijeron que no podían fiarse de nadie con esas características... Una chica me dijo que siempre había que confiar en las personas... Y eso es lo que yo hago, de lo contrario...no sería maestra...
    Un saludo

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  2. Gracias Marisa por tu comentario y la fábula, me alegra ver que aun hay gente que cree en las personas, hermosa fabula me recuerda a la del alacrán la cual también puedes leer aquí, gracias por tu visita.

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